
Durante décadas, el comercio internacional del petróleo ha estado estrechamente vinculado al dólar estadounidense. Este esquema, conocido como sistema de los petrodólares, ha sido uno de los pilares menos visibles, pero más relevantes del orden financiero global. Sin embargo, en los últimos años han surgido señales de ajuste que invitan a una reflexión más matizada: no estamos frente a un colapso del petrodólar, sino ante una erosión gradual y selectiva.
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