Enero de 2026 dejó un mensaje claro para los mercados internacionales: el petróleo no está en crisis y el dólar tampoco.
El ruido geopolítico en Venezuela se disipó rápido y el tipo de cambio peso–dólar cerró el mes cerca de los 17 pesos, un nivel que hace apenas unos años habría detonado celebraciones oficiales.
Pero en México ocurrió algo revelador: nada pasó en la bomba.
Ni el petróleo más estable, ni el dólar barato, ni la dependencia importadora lograron mover un centavo el precio de los combustibles. Y eso no es un fallo del mercado: es el mercado funcionando exactamente como fue diseñado.
El mito del precio internacional
Durante años se ha repetido que el precio de la gasolina en México depende del petróleo, del dólar o de lo que ocurra en Medio Oriente.
La realidad es más incómoda: el precio del combustible en México ya no es una variable de mercado, es una variable de política económica.
Cuando el petróleo sube, el discurso es la volatilidad externa.
Cuando el petróleo baja, el discurso desaparece.
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