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Mercado energético en la era Covid-19 – Alcaldes de México

A mediados de 2020, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó que los efectos de esta nueva enfermedad en el sector energético mundial se verían reflejados en una disminución de 6 por ciento en la demanda anual. En materia de combustibles fósiles, en México, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) reportó que, en julio de 2020, la producción de petróleo en el país tuvo una caída anual de 4.1 por ciento.

Marcial Díaz Ibarra, Presidente del Comité de Energía del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), y expone que uno de los motivos es que los generadores de energía limpia no buscarán expandirse en el corto plazo.

“No creo que las energías renovables vayan a tener un mayor desarrollo; van a estar los actores que ya operan, pero no van a crecer su capacidad instalada porque no quieren poner en riesgo su capital, van a defender sus proyectos con lo que tienen, pero, difícilmente, creo que haya empresas que busquen crecer su capacidad”, señala. Díaz Ibarra considera que, en el contexto actual, la regulación debe ser flexible para que los estados con fuentes importantes de energía desarrollen esa vocación. “Así como hay estados que son ricos por sus recursos naturales y atractivos para el turismo, como Quintana Roo; Tamaulipas podría tener, por ejemplo, una vocación eminentemente energética. Habría que permitir que legislaciones locales regulen esta actividad; actualmente, la legislación es de carácter federal, aplica parejo, sin hacer una distinción entre la vocación de cada estado”, sugiere.

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