Entre abril y junio, la sustracción ilegal de crudo, gasolinas, Diesel y turbosina dejó un boquete de 9 mil 180 millones de pesos. El robo de combustibles de los ductos y pipas de Petróleos Mexicanos (Pemex), el llamado huachicol tradicional, provocó el deterioro más grave de los últimos ocho años.
El consultor de QUA Energy, Marcial Díaz Ibarra, destacó que el delito evolucionó hacia esquemas sofisticados de contrabando técnico, evasión fiscal y manipulación de la cadena logística.
”A pesar de los esfuerzos del gobierno federal en materia de decomisos, cateos y detenciones, la sustracción ilegal de hidrocarburos sigue erosionando con fuerza las finanzas públicas”, comentó a El Gran Diario de México.
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