El combate al robo de combustibles directamente desde los ductos, conocido como huachicol, había mostrado una ligera disminución; sin embargo, las cifras han vuelto a repuntar, aunque todavía no alcanzan los niveles más altos del año.
El robo de combustibles en México no ha desaparecido. Lo que muestran los datos del IGAVIM es una reconfiguración territorial del delito, no una solución estructural, explicó Marcial Díaz, socio de la consultora Qua Energy Consulting.
“Es cierto que a nivel nacional las tomas clandestinas en ductos de hidrocarburos bajaron alrededor de 13%, pero ese dato, aislado, puede ser engañoso. Cuando uno observa la frecuencia, seguimos hablando de una toma ilegal cada hora, lo cual nos dice que el problema sigue siendo sistémico”, explicó Díaz.
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