La acción militar de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero, que llevó a la detención de Nicolás Maduro, entonces presidente en funciones de ese país sudamericano, apunta a una reconfiguración en el tablero energético mundial -en el que México resultaría afectado- que podría ocasionar un incremento en el precio de los combustibles, así como mínimos riesgos de interrupciones logísticas.
Marcial Díaz Ibarra, socio director de QUA Energy Consultores, indicó que las implicaciones para México ante un posible reordenamiento en el mercado global petrolero se encontrarían escenarios alcistas que presionarían costos de importación de combustibles.
También, estimó que una mayor volatilidad impactaría el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y la política de estímulos. Además, en el mercado del Golfo de México habría una reconfiguración de flujos de crudos pesados, que afectaría diferenciales del crudo Maya. En cuanto a la política exterior, se presentaría una presión para equilibrar principios de no intervención con realidades económicas y regionales, subrayó el especialista en entrevista con T21.
“La transición en Venezuela debe leerse como un evento estructural, no coyuntural. Para México, el principal riesgo no es Venezuela en sí, sino la volatilidad del mercado petrolero internacional y su transmisión a precios, inflación y finanzas públicas”, puntualizó.
Sobre las repercusiones en el mercado global del petróleo, Díaz identificó tres posibles escenarios, siendo el primero una transición ordenada y alivio de las sanciones impuestas a Venezuela por parte de Estados Unidos, lo que tendría un impacto “bajista moderado en precios”.
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